"Bountiful brush strokes that never obscure a flawless design rooted in the aesthetic tradition, result in astounding paintings, deservedly admired and rewarded in the United States, Italy, France, Romania, Canada, and even Singapore..."

- César Magrini

Television Art Critic, Ricardo Sanchez. Channel 13 TV. Argentina. 2000.

"...we can by all rights affirm that Ducuron was born with a brush in his hand."
-Claudio Volontieri

International art critic, Claudio Volontieri, speaking about the work of Ducuron at

a Solo Exhibition in Legnano, Italy. 1976.

Critical Reviews on the Work of Julio Ducuron

CÉSAR MAGRINI, Art Critic, The Grand Book of Argentine Art . 2004.

Julio Ducuron's extraordinary paintings clearly convey his resolute commitment to both figurative art and impressionism. Born in Río Cuarto, in Córdoba province, Argentine, he is not only a renowned artist but also an indefatigable teacher who actively participates in the rich local cultural life. His unique works reveal an experienced and sensible substance, since he skillfully approaches landscapes resorting to a broad perspective, sound knowledge and love for beauty. Bountiful brush strokes that never obscure a flawless design rooted in the aesthetic tradition, result in astounding paintings, deservedly admired and rewarded in the United States, Italy, France, Romania, Canada, and even Singapore, a far away and friendly place that owns several Ducuron´s master pieces. The wonderful painting shown here is undoubtedly beautiful. It speaks about the artist´s affection and regard for the countless charms and gifts of nature. A bottomless source of inspiration, he generously offers all of us, and particularly to those able to translate them, into joyful images from which we we truly take pleasure.

CARLO FUMAGALLI. La Georgica Colorazione di Ducuron. Diario Il Cittadino. Monza. Italia. 1977.

 

Espone alla Mondialmineraria il pittore argentino Julio Ducuron. Che sa, como pochi, gli itinerari cromatici, certa magica e meravigliata navigazione fra il verde, un segno della sua terra, un emblema d´un mondo nativo e oblioso, che consente un errare e un totale smarrirse in un colorato sinfonismo. L´artista sembra evitare di proposito la dizione architettata d´un pittore vedutista o anche d´un semplice paesista. La sua naturale tendenza é di far colore in proscenio, di alzare un´imminente parete cromatica dove s´avventura con andatura fiammea la colorazione di figura. E dove necessariamente accenna una prospettiva, subito l´accorcia e la smussa nel colore. Ma il suo paisaggio normalmente é anonimo, una specie de mare colorato dove navigano i suoi animali, vacche, capre, galline. E´ tutto un georgico respiro, un cantare animalesco nel verde o dentro una parentesi azzurra, la bella prospettiva del cielo. La pronuncia ducuroniana ha qualcosa di magico: parola sbocciata dall´azzurro o dal verde e che nell´azzurro e nel verde dilaga. Abilissimo l´artista a lavorare d´interni. Ha li, bell´e pronto, il gioco di quinta, la parete imminente senz´andarla a cercare. Esemplari mi paiono un interno con nudo e un altro con una natura morta di girasoli. La carne femminea gli diviene un colorato rilievo; e lui appare veloce e sereno, ritmato a meraviglia, un cronista dalla pennellata rapida e sapiente, musicalmente densa e arguta.

 

AMILCARE DE GREGORIO Artespazio. Milán. Italia. April, 1976.


Questa eccezionale mostra ha entusiasmato il pubblico presente alla inaugurazione. La curiositá degli appassionati d´arte che hanno visitato la personale del grande pittore argentino Ducuron é stata appagata da una pittura forte e di vibrante impressionismo. Giovane simpatico, quanto intelligente, dipinge con una freschezza cromatica invidiabile. Animaliere apprezzabile porta sulla tela cavalli, mucche, galline ed altri animali dando loro vita e movimento, collocandoli nel loro ambiente etologico e naturale, dove il verde é accessivo e gli alberi ombreggianti emanano frescura e profumo. Il tocco del pennello di questo artista é deciso e magistrale, gli impasti materici solidi, l´armonia cromatica e gli affetti tonali creano quella realtá della campagna argentina, che oggi l´uomo moderno rimpiange ed alla quale vorrebbe tornare.

GIOVANNI GAVINELLI. Diario Luce. Legnano, Italia. 1976

"Si é aperta presso il Centro S. Magno e lo Studio d´Arte la personale di Julio Ducuron. Di origine argentina il pittore é un importante animalista del Sud America. I suoi animali, tutti immersi nella natura che li circonda, sono carichi di movimento. Trascendendo la nozione del realismo e del naturalismo l´artista approda ad una concezione impressionista riecheggiante il grande Degas, dove forma, movimento e colore tendono a una unitá specifica. Ducuron ha colto in modo eccellente quel misto di stupiditá e di meraviglia, d´ardore contenuto e di inquietudine che traspare da ogni animale."

 

CLAUDIO VOLONTIERI. Milán, Italia. 1976.

El arte de Julio Ducuron es una demostración concreta de cómo Argentina brinda a la plástica un alto nivel artístico. Ducuron ama fijar sobre sus telas, cabras, vacas y terneros sorprendidos en las actitudes más espontáneas. Pero ésta no es la clásica instantánea del fotógrafo profesional, porque un ¨plein air¨ vibrante, acariciado por la luz del sol, declara aquella fuerza y energía vital que parece manifestarse sólo de una prorrumpiente y urgente necesidad de dar lo mejor de sí. Y lo mejor de sí mismo lo da con el color. Una fiebre cromática lo impulsa convulsivamente, en efecto, si Giovanni Fattori delineaba la fuerza y el vigor de los animales con un signo irregular, pero incisivo; si Filippo Palazzi analizaba pelo por pelo la bestia, Ducuron crea y exalta la volumetría de sus sujetos sólo mediante la fuerza expresiva de puro color; algunas veces agresivo, algunas delicadamente extendido, el medio pictórico crea casi de la nada la vitalidad del animal. En consecuencia, luego que admiramos la extrema facilidad con que el artista manipula tintas vívidas y pastosas, hacemos nuestro el dicho común: ¨un hombre de suerte, nació vestido¨, asimismo podemos con buen derecho afirmar que Ducuron nació con el pincel en la mano."

GUDIÑO KRAMER. Diario Córdoba. Córdoba, Argentina. 1973.


Se ven con agrado las pinturas de Julio Ducuron . Se trata de una pintura figurativa, impresionista, a plein aire, de colores puros, alegres; que no esconde ningún secreto ni encierra otro mensaje que no sea el natural que trasciende de su presencia viva en un paisaje convencional, sin vacilaciones de ninguna clase. Una luminosidad constante invade estas telas de Ducuron y es una luminosidad lujuriosa, de la cual al desaparecer el tono bajo o los trémulos matices de las medias tintas, surge con pujante agresividad el paisaje con toda su resplandeciente belleza.

 

ANGEL T. LO CELSO. 50 Años de Arte Plástico en Córdoba. Córdoba. Argentina. 1973.


Julio Ducuron es un artista dotado de una retina exquisitamente sensible. Pintor paisajista-animalista, la naturaleza por él observada es pura sensación, casi un idealismo trascendental. Ducuron consigue las impresiones recibidas, no con la forma, sino con manchas de gamas colorísticas hábilmente logradas. Cada pincelada de este artista adquiere una estimación propia supeditada a la relación de varios tonos, para dar nacimiento al valor unitario de la luz, que representa la unidad del cuadro. Una lógica flexible preside el desarrollo de su obra, construye sus figuras de acuerdo con las leyes de la plástica y no de la naturaleza, dando origen a puros acordes de formas coloridas. Verista no exento de poesía, con pinceladas rápidas y constructivas, de jugoso empaste y ricas tonalidades, con dibujo suelto, obtiene un claroscuro dominado por el juego de la luz rasante. Hay matices de sobradas delicadezas y transparencias no libres de sutilidad. El lenguaje de su técnica transmite una elocuencia que capta fácilmente el contemplador. En feliz concurrencia, sensibilidad y sensorialidad, percepción y gusto de lo material que integra la realidad y de lo inmaterial que expresan sus formas, le lleva a lo más personal de su quehacer estético: al logro de una obra sensible y espontánea, y ese es el mensaje plástico del que participa ampliamente el gustador.

 

 

 

 

 

2016, Julio Ducuron. 

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